domingo, 22 de mayo de 2011

NO QUEDÉ TRAUMATIZADA.-

Con que placer arranca el niño, las hojas del calendario,

con que dolor ve el anciano las hojas que va arrancando.
JACINTO BENAVENTE.

Deseaba que el tiempo transcurriera veloz. Faltaban varios meses para que llegara la feria, había cumplido catorce años y podría ir sola con mis amigas y tenía permiso para llegar a casa a las once de la noche.
Por fin el veintiuno de septiembre sobre las siete de la tarde llegaron a llamarme Mª Matilde y Quini, mi padre me dio quince pesetas para gastar.
Decidimos ir primero al parque a tomarnos un helado y aprovechamos para hacernos una foto.
Más tarde bajamos a la explanada donde se ubicaban los cacharritos, nos montamos en las barcas y en las voladoras, dejamos para el final hacer un viaje en la noria.
Cómo todavía nos quedaba algo de dinero decidimos sacarnos otro billete y dar una nueva vuelta y, es entonces cuando surge el problema; como era ya un poco tarde a penas se subía nadie.
Dieron las once y le pedía al Sr. de la noria que por favor me bajase. Pasado un buen rato accedió a ponerla en marcha, antes la imposibilidad de que se cubrieran todas las plazas.
Cuando llegué a casa eran casi las once y medía._ ¿Y estas horas de venir? dijo mi madre.
Por más que quería justificar la tardanza, su respuesta fue:_ hubieras calculado mejor el tiempo, mañana, no irás a la feria.


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